jueves, 29 de marzo de 2012

Capítulo 1: Un nuevo comienzo.

Era una tarde fría de otoño, desde mi ventana observaba las hojas caer lentamente de los árboles. Estaba sumida en mis pensamientos cuando escucho desde mi puerta a mi hermana llamarme.
-Alba tenemos que ir al colegio. Cambiate rápido que dentro de 10 minutos papá nos pasa a buscar y nos vamos
Cuando escuché a Mariana decir eso recordé que hoy sería nuestro primer día de clases. Volví a la realidad y me puse mi uniforme. No estaba acostumbrada a esta nueva vida, venía de un pequeño pueblo de Argentina, era un pueblo con tranquilidad y buena gente, una ciudad nunca es tranquila y la buena gente es poca. Mi papá había decidido empezar nuestras vidas de zero, y lo mejor era no vivir más en ese pueblo, nos traería malos recuerdos. Con tan solo 15 años de edad había pasado por muchas cosas. Mi mamá había muerto en un accidente automovilístico hacía exactamente un mes. Había visto a mi hermano mayor morir hacía dos años. Esos recuerdos dejaron manchas en mi corazón, había sufrido demasiado. Necesitaba esto, un nuevo comienzo en mi vida.
Bajé las escaleras de esa enorme casa que había comprado mi papá. Mi papá era uno de esos abogados aficcionados al trabajo. Pero el quería lo mejor para nosotras. Ví a mi hermana en la sala con sus cosas. Lista para empezar su primer día de clases en Atlanta.
-¿Ya estás lista?, papá debe estar por llegar
-Sí. Estoy lista -le respondí-
Mi papá llegó, subimos al auto y tomamos rumbo hacia el colegio. Mientras recorríamos las calles de Atlanta observaba por la ventanilla del auto cada detalle de cada cosa que veía a primera vista. Mariana estaba nerviosa esperando con ansias llegar a ese lugar donde no quería llegar nunca. Solo quería seguir viajando viendo cada cosa que se cruzaba delante mis ojos.
-Llegamos. Este es su colegio
-Adios papá. Tenés que volver por nosotras a las 5, ¿recordas?
-Sí Mariana. No lo olvidaré
Bajamos del auto y entramos por la puerta principal de ese colegio. Tenía un patio muy hermoso, las galerías eran enormes y estaba repleta de gente acumulada por todos lados. Con mi hermana nos dirijimos hacia la dirección del colegio. Mariana golpeó una puerta que llevaba una placa que decía "Dirección", desde adentro se escuchó una voz femenina.
-Adelante
Mariana tomó la manija de la puerta y la abrió. Al entrar había una señora de unos 47 años de edad sentada en un gran escritorio que se encontraba repleto de papeles. La señora se levantó de su asiento y se presentó.
-Mariana y Alba, ¿verdad?
-Sí señora. Así es -respondió Mariana-
-Soy la directora del colegio, Anna Marie
Ella estrechó su mano suave y llena de anillos de todo tipo y Mariana se la tomó. Luego hizo lo mismo conmigo.
-Llamaré a las preceptoras para que las presente en la clase. Esperen un momento
La directora salió de la sala. Mariana y yo nos quedamos sentadas observando todo lo que había en nuestro alrededor. Volvió con dos señoras de unos 40 años de edad.
-Mariana y Alba, ellas son las preceptoras, Adrianne y Bethania
Salimos de la dirección junto con las preceptoras. Bethania se fue con Mariana y yo me fui con Adrianne a mi nueva aula. Entré detras de Adrianne y ella me presentó a la profesora y a los alumnos.
-Ella es Alba. Su nueva compañera
Adrianne salió del aula y me dejó con mis nuevos compañeros y la profesora.
-Alba. Yo seré tu profesora de Historia. Te podés sentar ahí con Scarlett
-Gracias -respondí-
Me dirigí caminando entre los bancos hasta donde me había indicado mi profesora. Todos me miraban y eso me incomodaba mucho. Me senté junto a una chica pelirroja.
-Hola. Soy Scarlett, ¿nueva en la ciudad?
-Soy Alba. Sí, soy nueva
-¿De donde venís?
-Argentina. Un pequeño pueblo de Argentina
-¿Qué te parece la ciudad de Atlanta?
-Es una ciudad muy hermosa
-En realidad lo es
La clase comenzó. Scarlett me había caído muy bien. De hecho a las dos no nos gustaba Historia, eran muy aburridas las clases. Scarlett ponía atención en clases yo no podía concentrarme.
El timbre del primer recreo sonó. Todos salieron, el patio y la galería estaba lleno de alumnos. Scarlett y yo nos sentamos en un banco del patio del colegio. Me animé a preguntarle.
-¿Tenés amigas?
-No. Las chicas de mi clase son todas ricas y no aceptan a chicas normales en su grupo -me respondió-
-Eso es una tontería. No lo tolero
-La mayoría de los alumnos de este colegio vienen de familias ricas
-Con razón es tan caro
-Sí. Mis papás quieren lo mejor para mi por eso me enviaron a este colegio. Soy hija única además. ¿Vos tenés hermanos?
-Sí. Tengo dos hermanos. Una hermana un año mayor que yo y un hermano que murió hace dos años -miré el suelo-
-Lo siento mucho
-No. Está bien
El viento comenzaba a soplar fuerte y cada vez más fuerte. El timbre para volver a clases sonó. Entramos al aula y comenzó a llover. No podía poner atención en clases y comenzé a observer como la lluvia se deslizaba sobre los vidrios de las enormes ventanas que tenía aquella aula. Se hicieron las 5 de la tarde y el timbre sonó. Salimos por la puerta del aula y nos dirijimos a la galería principal del colegio. La directora nos despidió y todos salimos por la puerta principal del colegio. Algunos salían corriendo por la lluvia. A Scarlett la esperaba su papá en su auto. A Mariana y a mi nos esperaba papá afuera. Subimos al auto y tomamos rumbo hacia la casa. En el viaje la lluvia aumentaba cada vez más, llovía a diluvios, el cielo tornaba un color gris profundo. Las columnas de la luz de las calles se habían encendido. Llegamos a casa empapados. Lo primero que hice fue subir las escaleras hasta mi habitación y tomar una ducha calentita. Terminé de ducharme y me puse mi pijama. Ese día finalizaría con lluvia. Tomé mi I-pod, me coloqué mis auriculares y comenzé a escuchar música bajita. Me encantaba escuchar música bajita en días de lluvia y que la música se mezclara con la suave caída de las gotas. Escuchaba una y otra vez Someone Like You hasta quedarme dormida.
Desperté porque mi hermana me llamaba detras de mi puerta.
-Alba. Vamos a cenar
Bajé las escaleras hasta llegar al living-comedor. En él estaba mi papá y mi hermana cenando. Me senté al frente de Mariana. La lluvia aún seguía, no pensaba parar. Terminamos de cenar y mi papá nos habló.
-Me iré a dormir. Mañana tengo qué ir a trabajar temprano. A la 1 paso por ustedes para llevarlas al colegio
-Claro papá. Hasta mañana -dijo mi hermana-
-Que descanses papá
Papá subió las escaleras. Mi hermana y yo recogimos las cosas de la mesa y las llevamos hasta la cocina. Mañana vendría la nueva mucama y ella se encargaría de lavar lo qué utilizamos. Dejamos las cosas arriba de la mesada de la cocina y subimos las escaleras hasta nuestras habitaciones. Me cepillé los dientes y me acosté a dormir.

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