martes, 15 de mayo de 2012

Capítulo 6: Las nubes grises también forman parte del paisaje.


Terminé de tomar mates con Denis y salí al jardín a tomar un poco de aire fresco y a seguir con el mate. Me senté en la hamaca paraguaya que había en el jardín y comenzé a observar el cielo, parecía que volvería de nuevo a llover. El cielo tenía ganas de llover, las nubes grises casi negras se acumulaban y se mezclaban con los rayos del sol que se estaba por alejar del cielo. Escucho una voz masculina que venía del jardín de los vecinos. Enseguida miré.
-Lloverá, ¿vos que decís?
-Tiene ganas de llover. Pero si llueve va a llover poco -miré el cielo-
-Puede ser
-¿Quiere un mate? -le pregunté-
-¿Un mate? -confundido-
-Si. Lo tomamos en mi país, en Argentina
-Lo tendría que provar -sonrió-
-Por supuesto -me acerqué a él-
Sevé un mate y se lo dí a George. Tomó un poco y lo saboreó.
-Es muy rico. Tendrás que enseñarme a prepararlo
-Claro George. Ahora voy y te enseño -sonreí-
-Bueno -contestó-
Entré adentro de la casa. Denis estaba en la cocina y mi hermana en la sala con una de sus amigas, Kelly.
-Hola Kelly -sonreí-
-Hola Alba -me sonrió-
-Mariana. Estaré en la casa de los vecinos, cualquier cosa anda a buscar ahí -saliendo-
-Espera Alba. Vení
-¿Qué Mariana? -contesté-
-Espera Kelly, ya vengo
Mariana me llevó hasta un lugar de la sala qué Kelly no pueda escucharnos.
-Pedile las entradas a Justin Bieber. Por favor
-Vení conmigo y se las pedís vos -contesté-
-Bueno, pero vamos con Kelly
-Como sea. Pero voy ahora yo
-Iremos con vos. Vamos Kelly. Conoceremos a Justin Bieber -contenta-
-¿Justin Bieber? -gritándo-
-Si, no es genial -sonrió-
-¿Genial?, es super genial -sonrió Kelly-
-Bueno, como sea. Vamos -contesté-
Salimos de la casa hacia la casa de George. Toqué el timbre de la puerta y me atendió Margaret.
-Hola cariño. La próxima solo entra no toques timbre. Confiamos en vos -sonrió Margaret-
-Claro Margaret. Tía Margaret -sonreí-
Margaret y George eran como mis tíos. Hacía poco que los había conocido pero me habían caído muy bien y además eran buenísimos conmigo.
-Tía, vine con ellas, mi hermana y su amiga. Ella quieren conocer a su ñieto -sonreí-
-Claro. Lo llamaré
-Esperen acá cholulas. Si me necesitan estaré en la cocina con George -reí-
-Claro. Las cholulas esperarán aca -rió Mariana-
Salí de la sala dejándo a Mariana y a Kelly en la sala mientras esperaban al ñieto de George y Margaret. Entré a la cocina y en ella estaba George.
-Hola tío George -sonreí-
-¿Tío George? -rió-
-Si. Margaret es la tía Margaret, entonces vos serás el tío George -entre risas-
-Bueno. Entonces sobrina, ¿me enseñarás a preparar el mate? -sonrió-
-Claro tío -reí-
Le enseñé al tío George a preparar el mate. Cuando terminamos de prepararlo comenzamos a tomar. También le convidamos uno a la tía Margaret. A ella también le gustó. El reloj de pared de la cocina dió las 9:23 p.m.
-Tía, ¿Mariana y Kelly? -pregunté-
-En la sala con Justin
-Me iré. Tengo qué cenar e irme a dormir. Mañana si me levanto temprano vengo a sebarles unos mates -sonreí-
-Claro cariño. Siempre seras bienvenida -sonrió Margaret-
-Gracias. Hasta mañana -los saludé-
-Adios cariño -saludaron Margaret y George-
Salí de la cocina y me dirijí hacia la sala. En ella estaba mi hermana, Kelly y Justin hablando.
-Mariana, me voy a casa, ¿qué van a hacer ustedes? -pregunté-
-Nos vamos con vos Alba -contestó Mariana-
-Bueno. Apuren qué ya me voy
-Ya vamos -contestó Mariana-
Mi hermana y Kelly se acercaron a mi para irnos. No ví que llevara nada en su mano.
-¿Las entradas? -pregunté-
-Nos da verguenza pedirselas -contestó Kelly-
-¿Vinieron a pedirles las entradas y no se las pidieron?
-Eso creo -contestó Mariana-
Enseguida me dí vuelta, antes de qué Justin no subiera las escaleras.
-Hey, estas dos cholulas quieren las entradas qué me ofreciste hoy a la mañana pero no se aníman a pedirtelas -repliqué-
-No son cholulas. Son beliebers -contestó-
-Disculpa super estrella por llamar a tus beliebers cholulas -sarcásmo-
-Chicas, las hubiecen pedido -les sonrió ignorándome-
-Me voy a casa Mariana. Si te vas a quedar no vuelvas tarde
-No. Ahora voy Alba
-Claro. Adios Kelly -sonreí-
-Adios Alba
Salí de aquella casa pensando. Yo sabía que todas las super estrellas como Justin Bieber son egocéntricos, creídos e idiotas. No lo soporto. En fín. Llegué a casa y Denis estaba en la cocina. Fui hasta la cocina y estaba terminando de preparar la cena.
-Hola Denis, ¿papá?
-Recién acaba de llegar. Está tomando una ducha -respondió-
-Claro. ¿Ya vamos a cenar?
-Si. Ya termino la cena -contestó-
-Entonces iré a buscar a Mariana a lo de los vecinos
-Bueno. Te preparé el postre, ¿te acordas? -sonrió-
-Ah claro. El volcán de chocolate con helado
-Exacto
-Buenísimo. Ahora vuelvo -sonreí-
Salí de la cocina, luego de la casa y fui hasta lo de los vecinos. No iba a entrar como Margaret me había dicho ya que en la sala estaba Justin. No tenía ganas de aguantar alguna palabra incoherente, y menos qué venga de el así que toqué el timbre. Para mi suerte me atendió Justin -sarcásmo-.
-Mariana. Ya vamos a cenar -ignorándolo-
-Claro Alba. Igual ya estabamos por irnos
-Bueno. Entonces vamos
-Si Alba -rezongó-
-Kelly, ¿te tenemos qué llevar hasta tu casa? -sonreí-
-Si. Papá no está en casa y mamá no se anima a manejar
Iba a decir algo pero el idiota de Justin me interrumpe aproposito.
-Yo te llevo Kelly
-Como sea. Vamos Mariana. Adios Kelly -sonreí-
-Adios -saludó Kelly-
Salimos de la casa con Mariana y volvimos a la nuestra. Justin quiso llevar a Kelly a su caso para hacermelo aproposito. Pero no lo logró, en realidad me hizo un favor. Papá estaba sentado en la sala cenando.
-Ya llegamos -sonreí-
-Bueno. Vengan a cenar
Nos sentamos en la mesa. Papá se sentaba en la punta de la mesa y nosotras a los costados. Terminamos de cenar y Denis me trajo el volcán de chocolate con helado qué me había prometido preparármelo para la noche.
-¿No hiciste otro para mi Denis? -preguntó Mariana-
-Si. Hice tres, uno para cada uno -contestó-
Denis fue a la cocina y volvió con dos volcánes de chocolate con helado más. Terminé de comer el volcán.
-Me iré a dormir. Mañana por la mañana iré a lo de los vecinos -levantándome de la mesa-
-Claro. Hasta mañana Alba -contestó papá-
-Qué descansen -subiéndo las escaleras-
Subí las escaleras hasta mi habitación. Me puse mi pijama. Cuando terminé de ponerme mi pijama comenzó a llover. La ventana de mi habitación estaba abierta. Asomé mi cabeza através de ella y sentí como la brisa fría chocaba con mi rostro. Observaba como el cielo se aclaraba cuándo refucilaba y se marcaba el contorno y la silueta de los árboles de la calle. La lluvia seguía callendo. Hasta que quedé profundamente dormida.